13 julio 2013

Pequeños detalles




Ayer en la mañana pude leer en el correo sobre un artículo de estas criaturas.
En él se comenta  que el mayor enemigo de una abeja son los plaguicidas, es decir, un invento humano. ¿En qué lugar nos deja eso? Ya, pensaréis que busco criticar al que los inventó o al que los aplica, lejos de acertar, quiero dar a conocer esta clase de problemáticas.

Sí, nos afecta. Es un ciclo en movimiento esto de la naturaleza. Por ello, aquello que le hagamos al entorno nos lo estamos haciendo a nosotros.
Os preguntareis porqué escribo sobre abejas. La cuestión es ¿por qué no?
Aquí podéis saber conocer más de ellas. Yo hablaré del artículo.

Pensemos: soy individuo y pertenezco a una sociedad. Dicha sociedad vive en un entorno. Ese entorno, no es ajeno pero tampoco nos pertenece. Formamos parte de él. Por tanto, hay interacción, movimientos y cambios en los mismos. La pregunta es ¿cuánto afecta dicha interacción al entorno? Y con ello, ¿cuánto nos afecta?


Página del artículo:

Mi petición particular con respecto al mismo.



Cuestión de colaboración.
Cuantos más mejor, se necesita un número importante de gente que se implique para que las propuestas surtan efecto.

Cuestión de calidad.
Si la exigimos tenemos que responsabilizarnos de que esta sea con los métodos más fieles, garantizando la seguridad de todos.

Cuestión de salud.
Es algo que afecta a las abejas pero también a los seres humanos. No solo en los cultivos de miel, sino en otros lugares donde se añaden tóxicos.